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La Depresión Postparto

Cuando nació mi hijo Moses en el 2006, anticipaba tener otro periodo de euforia después de su nacimiento como me pasó cuando nació mi hija dos años antes. Sin embargo, confronté uno de los momentos mas obscuros de mi vida. Por cinco meses, sufrí de lo que ahora sé que fue depresión postparto. Desde entonces, he querido saber mas sobre el tema. He querido aprender no solo del lado científico y porque tantas mujeres lo experimentan, sino he querido aprender de la perspectiva de otras mujeres que también lo han sufrido. Aquí tenemos una descripción de la condición por mi ginecóloga obstétrica, Dr. Laura Schiller, una pieza bella de Bryce Dallas Howard contando su experiencia tan personal, una conexión con Heather. B Armstrong, una escritora y blogger que continua publicando sus experiencias en dooce.com, y los consejos de la contribuidora frecuente (y madre de dos) Dra. Karen Binder-Brynes.

Love,
- gp


De la Dra. Laura Schiller:

Para la mayoría de las mujeres, tener un hijo es una experiencia llena de felicidad, pero de 70 – 80% de las mujeres se pueden sentir tristes, ansiosas, y abrumadas por el parto. Para la mayoría de las mujeres, estos son sentimientos transitorios que se pasan en poco mas de una semana. La tristeza que sigue al parto se considera una respuesta natural a los cambios hormonales y a los cambios en la rutina después del nacimiento de tu bebe. Pero si estos sentimientos siguen o empeoran, es posible que sufras de la depresión postparto.

La depresión postparto afecta a casi 10% de las madres y puede ocurrir durante las primeras semanas después del parto hasta un año. Los síntomas son similares a una gran depresión e incluyen tristeza, un sentimiento de impotencia, fatiga, dificultades concentrándose, con el sueño, con la alimentación y con las decisiones. A veces no se puede ni siquiera cuidar a si misma, ni a su bebe y le es difícil funcionar normalmente en la casa y en el trabajo. Las mujeres que tienen la depresión postparto, necesitan tratamiento con un sicólogo, y a veces requieren de medicina para que la depresión no dure ni se extienda. Los medicamentos anti-depresivos son en general seguros para que la mujer de el pecho y pueden ayudar bastante a terminar con la depresión.

La Dra. Laura Schiller, es medica obstétrica y ginecóloga con un despacho en Nueva York. Vive con su esposo y sus hijas gemelas en NYC.

De Bryce Dallas Howard:

Hace poco vi una entrevista que hice en la tele promoviendo una película. En ella, me preguntaron sobre mi experiencia con la depresión postparto y cuando la vi, me avergoncé. Dije cosas como, “Fue una pesadilla,” o “Sentí como si estuviera en un hoyo negro.” Pero no podía ni empezar a explicar mis verdaderos sentimientos. En la tele, parecía tener tanta paz, como si todo estuviera bajo control. Mientras que lo veía, se me hizo claro. Si hubiera podido explicar honestamente mi terrible experiencia con la depresión postparto, bajo las luces televisivas, no hubiera tenido palabras. Solo hubiera podido mirar al interlocutor con una mirada de perdida absoluta.

Me enteré que estaba embarazada 7 días después de mi boda, cuando estaba de luna de miel con mi familia entera. Es una larga historia – pero si, compartí mi luna de miel con mi familia entera. Tengo un esposo heroico. Después de hacer la prueba de embarazo, agarré el pedazo de papel esperando la gran señal y pensé, “Tengo que estar embarazada. NO estaré bien si no lo estoy.” Era un pensamiento raro como tenia 25, y mi esposo no tenia intenciones de empezar una familia hasta que estuviéramos en nuestros 30’s, pero cuando la prueba se hizo azul, di saltos de felicidad.

Me encantó estar embarazada. Si, vomité todos los días por 6 meses, y si, las varices fueron (y son) obscenas. Pero disfrute cada momento con este nuevo ser que crecía adentro de mi. My esposo y yo nos mudamos de nuestro apartamento tipo estudio a una verdadera casa por la que casi no nos alcanzaba el dinero. Vimos “Dog Whisperer” para preparar a nuestro perro para su nuevo acompañante. Preguntábamos miles y miles de preguntas sobre los bebes y su crecimiento. Vomité, engordé, vomité un poco mas, y pesando casi 200 libras, empecé mi ultimo mes con nada mas que pura confianza y anticipación.

Planeamos con entusiasmo el nacimiento de nuestro hijo en casa, de manera natural. Y siendo honesta, sigo feliz de haberlo hecho. Claro, dolió mucho dar a luz de la manera natural, pero como estaba en casa, con mi esposo y mis padres al lado en cada momento, y hasta cuando hubieron complicaciones no fui al hospital, mi hijo nació sin ninguna interferencia medica.

Me acuerdo cuando pusieron a mi hijo en mis brazos, y escuché los llantos de alegría, y mi papa llorando, diciendo, “Bryce, vas a ser una mamá increíble.” Y después….

Nada. No sentía nada.

Mis memorias de los eventos están un poco nubladas. Me acuerdo que de repente deje de sentir dolor, aunque me hicieron puntadas sin anestesia. Le di mi hijo a mi esposo que le dijo, “Bienvenido al mundo. Aquí, todo es posible.” Hasta ahora, cuando escribo esas palabras, me mueve el pensar en la dulzura de mi esposo de 25 años diciendo “todo es posible” una vez después de la otra. Todavía le dice esas palabras en la noche antes de que se duerma mi hijo.

Sin embargo, en esos momentos después de dar a luz, no sentía nada. Alguien me alentó a levantarme, y poco a poco, vinieron a visitar amigos y familiares. Algunos lloraban, otros estallaban de alegría. Casi helada de por dentro, escuche sus impresiones de nuestro hijo. Yo no tenia ninguna impresión propia.

Cuarenta minutos después de dar a luz, opte por regresar a casa. Caminar me dolía, especialmente porque me rehusaba a tomar los medicamentos que me daba el doctor por miedo al no estar completamente presente para mi hijo.

Para mi, amamantar dolía mas que dar a luz. Aunque lactaba sin dificultad, me sentía incompetente. Me rehusé a dejar de hacerlo, para que mi hijo consumiera solo leche de mamá y nada mas. Seguí, casi sin dormir, siempre o dando pecho, o sacando leche, sin nunca hacerlo con aseguramiento total que lo estaba haciendo bien. De vez en cuando, me dormía algunos cuantos minutos, pero la decisión por amamantarlo a toda cuesta, no me dejaba tiempo de recuperar, sin ningún espacio para explorar mis sentimientos, sin tiempo para descansar.

Cinco días despues del nacimiento de mi hijo, mi esposo se tuvo que ir para filmar una película, así que vinieron mi mama y mi mejor amiga y se rotaron durmiendo junto a “Theo” y a mi. (Misteriosamente, yo le decía “el” o “ese” aunque ya lo habíamos nombrado. Debería de haberlo tomado como una señal.

Me acuerdo distintamente de la primera noche que estuve sola. Fue menos de una semana después del nacimiento y todavía me rehusaba a tomar Aleve por miedo a como afectaría mi leche. Theo se despertó junto a mi, y sabia que necesitaba empezar a dar pecho. Por las puntadas, moverme hasta una pulgada mandaba puñaladas de dolor por todo mi cuerpo. Me traté de sentar, pero no pude y me rendí y me acosté mientras que lloraba mi pequeño. Pensé, “Me voy a morir aquí, acostada junta a mi hijo.”

No fue la ultima vez que me sintiera así.

Es extraño para mi recordar como era. Parece que sufría de amnesia emocional. No podía llorar, o reírme, nada me afectaba. Por todos los que me rodeaban, incluyendo mi hijo trate de fingir, pero cuando me empecé a duchar en la segunda semana, lloraba en la privacidad del baño.

Cuando visité a la partera para que me checara, me dio un cuestionario, donde tenia que calificar diferentes cosas de 1-5 para saber como me encontraba emocionalmente. Me di las calificaciones perfectas. Aunque todos los días lloraba en la ducha, pasaron meses antes de poder aceptar mis verdaderos sentimientos.

Antes de que haya nacido Theo, había estado satisfecha con mi subida de peso de 80 libras, pero ahora estaba mortificada. Sentía que estaba fallando en dar el pecho. Mi casa estaba hecha un desastre. Pensaba que era una terrible dueña de perro. Estaba segura de que era una mala actriz; le tenia terror a una película que iba hacer en unas semanas después del nacimiento porque me costaba mucho trabajo enfocarme para leer el guión. Y lo peor de todo era que sentía que era una terrible mama – no mala, terrible. La verdad era que cada vez que veía a mi hijo, quería desaparecer.

Aunque me rodeaba gente perceptiva, intuitiva, y sensible, mi interpretación de “madre nueva feliz” parecía engañar a todos. No fue hasta que mis “perdidas de control en la ducha” se empezaron a manifestar en otros lados que se empezaron a preocupar.

Una tarde, mi mejor amiga me encontró llorando en el piso de mi cuarto con Theo llorando en su cuna a mi lado. No había comido en todo el dia porque me había costado demasiado trabajo bajar las escaleras. “Bryce” dijo mi amiga, confundida, “si necesitas ayuda con hacerte algo de comer, solo dime.”

“Como puedo cuidar a mi hijo si ni puedo cuidarme a mi misma,” lloré.

Mi esposo empezó a hacer series de televisión, y cuando llegaba en la noche, lo esperaba en la puerta, enojada “He llegado hasta aquí, y lo he traspasado, y parece que se espera mas de mi.”

Me preguntaba como me podía ayudar, sabiendo que no había nada que el pudiera hacer, yo le gritaba las peores palabras, algo que nunca había visto en nuestra vida juntos.

Afligido y consternado, me dijo que se le ocurriría algo para revolucionarlo. Hizo un plan, y con su ayuda, la de mis amigos y la de mi familia, regresé a mi partera. Finalmente entendí que tenia que responder honestamente a sus preguntas, y cuando lo hice, me sugirió un tratamiento homeopático, me reconectó con mi doctor, y me mando a un psicólogo que me diagnostico con depresión postparto severa.

Aunque no fue fácil, poco a poco, mejoré. Mientras que lo hacia, estaba haciendo una película sobre una mujer que caía mas y mas en la locura. La experiencia fue fortuita, exactamente el material que necesitaba para reconectarme con mis verdaderos sentimientos. Además, porque estaba trabajando de 12 a 18 horas al dia, la mayoría del tiempo en la noche, tuve que distribuir el cuidado de Theo. En esas semanas ocurrió algo crucial.

Una amiga me invitó a una junta de madres (en una carpa, claro) donde discutimos nuestros problemas. La mujer sentada a mi lado usó la frase “rechazo del postparto,” y escuchar su historia me ayudo a entender la mia. Cuando me tocó a mi hablar, un poco desconectada y sin articular bien la historia, el sentir que no era suficientemente buena para Theo, respondió una mujer, “Les toma mucho tiempo crecer. Tendrás que descubrir que tipo de madre eres.” Otra mujer sugirió que leyera el libro de Brooke Shields “Down Came the Rain.” Su libro fue una revelación.

Un dia estaba en casa con mi mejor amiga y con mi hermana, y de repente sentí que casi era verano. Cuando les dije, me vieron y se rieron un poco. Cuando les dije y me vieron con curiosidad, me reí un poco. Trate de describir como me sentía, “ No se, solo sentí… que todo va estar bien.”

Mi depresión se empezaba a terminar. Mas tarde ese dia, vi uno de mis mejores amigos, la persona a que nos había casado y que había hecho el video del nacimiento de Theo. Me vio y me dijo, “Ya regresó mi amiga.” Sonreí. “Parece que te había robado “El Borg” por un año, y ya regresaste.”

El Borg es una especie de extraterrestre de Star Trek que invade el cerebro y el espíritu de un individuo. Las victimas son como robots, sin sentimientos, y sin sentir que se van a morir. Cuando mi amigo me lo dijo, me reí – algo que no había hecho desde el nacimiento de Theo. El tipo de risa que empieza cuando reconoces la verdad.

La depresión postparto es difícil de describir – la manera que el cuerpo, la mente y el espíritu se pueden fracturar durante un momento que debe ser una celebración. Viéndome en la tele me molestó porque no pude describir lo que me había pasado, y lo que les pasa a tantas mujeres. Temo que por esta razón, escogemos el silencio. El peligro es que otros lo seguirán sufriendo sin poder sentirse completos.

Deseo nunca haber sufrido la depresión postparto? Claro. Pero negar la experiencia es negar quien soy yo. Sigo pensando en lo que pudo haber pasado, y siento mucha gratitud por los que me acompañaron, por la lección de nunca tener miedo de pedir ayuda, y por el sentimiento veraniego que todavía siento.

P.D. Mientras que lo escribo, mi hijo, que ahora tiene 3 años y medio, esta dormido. Hoy, cuando lo acosté, me vio directo a los ojos y dijo, “Theo y Mamá son como dos chicharitos en una vaina.” No tengo ni idea donde se aprendió esa frases, pero el milagro de esa frase no se me perdió. Es verdad. Lo somos.

Bryce Dallas Howard es actriz de teatro y de películas conocida por sus roles en Twilight: Eclipse, Spider-Man 3, Terminator Salvation y por su actuación en As You Like It. Vive en Hollywood con su esposo y su hijo.

De la Dra. Karen Binder-Byrnes:

Tener un hijo se supone que es uno de los mejores momentos, mas llenos de felicidad en la vida de una mujer. Después de esperar con tanta anticipación por nueve meses, tu bebe ha llegado a salvo al mundo, y deberías de sentirte aliviada y llena de felicidad. Tiene sentido. Sin embargo, 1 en 8 mujeres sufren de alteraciones en el estado de animo. Se pueden causar por fluctuaciones en los niveles de las hormonas, fatiga después del nacimiento, o una gran variedad de otras razones que se van en algunas semanas. Este estado que dura muy poco, se describe como tristeza después del parto. Sin embargo, en de 10 – 20% de las mujeres pasan por un periodo mas largo que se llama, “depresión postparto.”

Hace poco, trabajé con una paciente que había anticipado el nacimiento de su primer hijo con mucha felicidad. Ella y su esposo habían esperado años por este evento y habían hecho tratamientos de fertilidad. A este bebe lo querían. Los padres estaban muy estables emocionalmente y en términos de finanzas. Tenían la ayuda de sus familiares y muy buenos doctores. nació una bebe sana y fuerte. Mi paciente me llamó del hospital extática.

Una semana después, encontré una madre muy diferente. Después de llegar a casa del hospital, ella lloraba, no tenia energía, se sentía sin valor y no disfrutaba a su bebe. Lo peor de todo es que sentía mucho remordimiento por admitir estos sentimientos. Yo le asegure, que estos estados de animo se pasarían y acordamos seguir en contacto.

Después de un mes, mi paciente solo se sentía peor. empecé a pensar que no solo era tristeza, pero que sufría de depresión postparto. En el caso del paciente, tenia una historia de depresión clínica familiar (sugiriendo una predisposición biológica) entonces decidimos darle medicación antidepresiva y hablar por teléfono una vez a la semana.

Con algunas semanas de este tratamiento, mi paciente se empezó a sentir mejor y a poder disfrutar a su hija y al ser madre. Se unió a un grupo de madres nuevas y de ahí obtuvo mucho apoyo. Después de 6 meses, decidió dejar los medicamentos, y ha seguido feliz con su hija desde entonces.

En este caso, mi paciente había decidido no darle pecho a su hija, para no pasarle la medicación por la leche. Existen varias medicaciones anti-depresivas que pueden usar las mamás lactantes. Esto se debe de discutir con los doctores de la mamá. No todas las mujeres que sufren de depresión de posparto querrán tomar la medicación. Esto, claro, es su derecho. Sin embargo, ella y sus familiares deben ser vigilantes de que su estado de animo no deteriore a sentimientos suicidas o homicidas y que es capaz de cuidar al bebe…. Esto es raro, pero puede ser una posibilidad.

Además de ayuda profesional, lo mas importante que puede hacer una mujer es:

  • No estar sola
  • Tratar de encontrar apoyo de los demás
  • Pedir ayuda del esposo, de los amigos, de la familia cuando se sienta abrumada
  • No temer hablar con los doctores

No hay nada por el que la mujer se debería de sentir avergonzada si se encuentra con un estado de animo bajo después de dar a luz. Muchas de las madres de hoy, especialmente en el mundo occidental, llevan vidas muy diferentes a los de nuestros ancestros. Típicamente, damos a luz y criamos a nuestros hijos lejos de nuestras familiar y de nuestros lugares de origen. Muchas veces estamos solos con nuestra nueva familia (excepto cuando vienen de visita los familiares). En el pasado, clanes enteros ayudaban a criar a los niños y la madre nunca estaba sola. Sentirte deprimida después de tener un hijo no quiere decir que eres una mala madre o que eres incapaz de cuidar a un hijo. Lo que quiere decir es que eres humano y que estas pasando por una gran transición in tu vida, tanto psicológicamente como físicamente. Algunas de las mejores madres que conozco sufrieron de la depresión postparto y buscaron ayuda, y después pudieron amar el ser mamá y criaron niños increíbles.

Nota: El “American Journal of Medicine” acaba de sacar un estudio nuevo que revelo que 10% de los padres nuevos sufren de la depresión postparto antes y después del nacimiento de su hijo y que 3 meses después del nacimiento el porcentaje crece a 26%.

La Dra. Karen Binder-Byrnes es una psicologa con una practica privada en Nueva York. Ve su sitio web, DrKarennyc.com, por mas información.

Dooce.com

Heather B. Armstrong es una blogger que ha descrito su vida cotidiana por los últimos 9 años, y tiene muchos lectores en su sitio web, dooce.com. Ha escrito sobre el trabajo, sobre los hombres, el matrimonio, ser madre, y mas. Después del nacimiento de su primera hija, sufrió de depresión postparto, y se inscribió en un manicomio. Lo describe todo en su blog y en su libro, “It Sucked and then I Cried,” una lectura que vale la pena para cualquier persona que sufre de esta condición.


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